Prisión de Inveraray, Escocia
Esta prisión/museo en Escocia data de principios del siglo XIX y fue una de las principales atracciones turísticas de la zona. Su principal particularidad reside en las vestimentas y rituales seguidos por el personal de la prisión, cuya ambientación aún sigue fiel a sus primeros tiempos.
Desde comprobar sesiones de tortura hasta interrogatorios encerrados en jaulas o enfrentarte al juez en los tribunales, todo sigue igual que hace doscientos años, en cierto modo por la plantilla de actores y animadores desplegados entre sus instalaciones, transportando al turista a una época y un enclave cuanto menos perturbador. El precio de la entrada son 9 libras.

Templo Karni Mata, India
Esta famosa deidad que data del siglo XIV era la encarnación de Durga, diosa de la victoria, la cual pidió la resurrección de parte de su tribu al dios Yama, cerrando el acuerdo con todos sus fieles reencarnados en ratas (llamadas kabbas) hasta que pudiesen transmigrar a su aspecto original. Es por ello que estos roedores esperan su futura transformación mientras se alimentan de coco y leche, lejos del acecho de las aves externas y recorriendo hasta el último rincón de un museo al que, al menos, a este autor le costaría bastante entrar. Encontramos 20 mil ratas a sus anchas

Chernobyl, Ucrania
La famosa planta nuclear de Chernobyl, en el centro de Ucrania, sempre será recordada por la infame fecha del 26 de Abril de 1986, día en que un accidente provocó una fuga de radiación con lamentables consecuencias. Decadas despues, este lugar maldito se ha convertido en la principal fuente de ingresos debido principalmente al turismo.
Los diferentes Tours oscilan entre los 100 y hasta 500 dólares, con estancia en la ciudad de Chernobyl y visitas a la Zona, donde pueden descubrir el reactor (200 m de distancia), la planta nuclear o incluso un tétrico parque infatil cuya inauguración estaba prevista cuatro días después del accidente. Se recomienda no ir demasiado corto de ropa, como shorts, simplemente como medida preventiva para no sufrir las consecuencias del gigante tóxico.

Museo del cabello, Turquía
Situado en Avanos, un pueblo de La zona de capadocia, En Turquía este museo creado por el alfarero Chez Galip en el subsuela de su taller, comenzó hace 30 años, cuando una amiga del creador le dejó un mechón de pelo como recordatorio. Un íntimo obsequio que incitó al resto de visitantes femeninas a repetir el gesto, añadiendo su dirección junto la reliquia colgante. Cuanto menos, emotivo.
